sábado, 30 de enero de 2016

"EL KARMA Y LAS LECCIONES" LOS MENSAJES DE LOS SABIOS BRIAN WEISS.


EL KARMA Y LAS LECCIONES
Tenemos deudas que hay que pagar. Si no las hemos abonado, tenemos que llevárnoslas a otra vida para saldarlas. Al pagar las deudas progresamos. Algunas almas lo hacen más deprisa que otras. Si algo interrumpe tu capacidad de pagar esa deuda, tienes que regresar al plano del recuerdo y esperar allí hasta que vaya a verte el alma con la que tengas la deuda. Cuando los dos podáis volver a una forma física al mismo tiempo, se os permitirá regresar, pero el que decide cuándo volver eres tú. Tú decides lo que hay que hacer para pagar esa deuda. Habrá muchas vidas para satisfacer todos los acuerdos y todas las deudas pendientes. 
Aún no se me ha comunicado nada sobre muchos de los demás planos, pero éste, el relacionado con «las deudas que hay que saldar», evoca el concepto del karma. El karma es una oportunidad de aprender, de poner en práctica el amor y el perdón. El karma es también una oportunidad de expiar, de hacer borrón y cuenta nueva, de compensar a aquellas personas a las que hayamos podido molestar o dañar en el pasado. 
El karma no es solamente un concepto oriental. Es una idea universal, plasmada en todas las grandes religiones (véase La responsabilidad por las propias acciones en el Apéndice A, Valores espirituales compartidos). La Biblia dice: «Se recoge lo que se siembra«. Todo pensamiento y toda acción tienen consecuencias inevitables. Somos responsables de nuestras acciones.  
La forma más segura de reencarnarse en una persona de una raza o una religión concretas es manifestar prejuicios contra ese grupo. El odio lleva directamente hasta el grupo despreciado. En ocasiones, un alma aprende a amar tras convertirse en lo que más desprecia. 
Es importante recordar que el karma está relacionado con el aprendizaje, no con el castigo. Nuestros padres y todas las personas con las que nos relacionamos están dotados de libre albedrío. Pueden querernos y ayudarnos, u odiamos y hacemos daño. Su elección no es nuestro karma. Su elección es una manifestación de su libre albedrío. También ellos están aprendiendo. 
A veces un alma elige una vida que supone un reto especialmente difícil para acelerar su progreso espiritual, o como acto de amor para ayudar, guiar y alimentar a otros, que están pasando también por una vida igualmente difícil. Una vida dura no es un castigo, sino más bien una oportunidad. Cambiamos de raza, de religión, de sexo y de ventajas económicas porque tenemos que aprender de todas partes. Lo experimentamos todo. El karma es la justicia definitiva. En nuestro aprendizaje no se pasa nada por alto ni se olvida nada. 
Sin embargo, la gracia divina puede sustituir al karma. 
La gracia es la intervención divina, una mano cariñosa que desciende de los cielos para ayudamos, para aligerar nuestra carga y nuestro sufrimiento. Una vez hemos aprendido la lección, no hay necesidad de seguir sufriendo, aunque la deuda kármica no se haya pagado en su totalidad. Estamos aquí para aprender, no para sufrir. Elisabeth Kübler-Ross, la psiquiatra y escritora de renombre internacional cuyas innovadoras investigaciones sobre la muerte y las experiencias cercanas a la muerte han cambiado nuestra relación con el fin de la vida, me contó la siguiente historia. 
Elisabeth tiene dos hermanas trillizas, y al nacer pesó muy poco. El médico le dijo a su madre que dos de las niñas, como mínimo, no sobrevivirían. Pero se trataba de una mujer de una fuerza y un valor excepcionales, una mujer que lo daba todo y no aceptaba nada a cambio, una mujer orgullosa y muy independiente. Se juró que sus tres hijas sobrevivirían. Se desvivió por ellas durante casi un año y las tuvo siempre con ella en la cama para que aprovecharan el calor de su cuerpo, como una incubadora de nuestros días. Las tres niñas sobrevivieron y crecieron sanas. 
Cuando ya estaba enseñando en la Universidad de Chicago, en el Departamento de Psiquiatría, Elisabeth visitó a su madre en Suiza, donde vivía en la casa familiar. 
La mujer le hizo una petición poco habitual. 
-Elisabeth, si acabo siendo un vegetal, quiero que me des algo para no tener que vivir así 
-le dijo. -No puedo hacerlo -replicó su hija inmediatamente. 
-Sí que puedes 
-insistió su madre-. Tú eres médica. Tú puedes darme algo. 
-¡No, no puedo! Además, alguien como tú, que siempre ha estado sana, que va de excursión y sube montañas, seguro que llega a los noventa y tiene un final así de rápido -añadió Elisabeth chasqueando los dedos. 
Se negó a seguir hablando de una posible eutanasia y regresó a Chicago. 
Aproximadamente un mes después de aquella visita, la madre de Elisabeth sufrió una grave apoplejía que le paralizó la mayor parte del cuerpo. Aunque su mente quedó relativamente intacta, aquella mujer orgullosa e independiente tuvo que depender de los demás para sus necesidades más básicas. 
-Aprendí a escuchar las premoniciones de los demás 
-me contó Elisabeth. Su madre murió cuatro años después, sin haber recobrado el funcionamiento de su cuerpo. Elisabeth estaba furiosa con Dios. 
Al trabajar con niños moribundos y sus extraordinarios dibujos, los horizontes espirituales de Elisabeth se ampliaban a pesar de su rabia. También empezó a meditar. 
Un día, poco después de la muerte de su madre, Elisabeth se sintió «sacudida» por una fuerte voz interior, una especie de mensaje que le llegó mientras meditaba. 
-¿Por qué estás tan enfadada conmigo? 
-le preguntó la voz. Elisabeth replicó mentalmente: 
-Por lo mucho que hiciste sufrir a mi madre. Era una persona extraordinaria, cariñosa, que nunca aceptó nada para ella y que se lo daba todo a los demás. ¡La hiciste sufrir durante cuatro años y luego se murió! 
-Eso fue un regalo para tu madre 
-respondió la voz con delicadeza-, un regalo de gracia divina. 
El amor tiene que estar equilibrado. Si nadie recibiera amor, ¿quién podría dado? Tu madre lo aprendió en sólo cuatro años, en lugar de volver para vivir una o varias vidas gravemente retrasada o con una discapacidad física en las que habría estado obligada a aceptar el amor de los demás. Ya lo ha aprendido, y ahora puede seguir avanzando. 
Al oír eso y comprender el mensaje, Elisabeth se liberó de su rabia. La comprensión puede aliviar inmediatamente los dolores más profundos. 
Una mujer y su hija adolescente participaron en una regresión en grupo en uno de mis talleres, y a ambas las invadió la emoción. Durante una pausa después del ejercicio en grupo empezaron a contarse sus recuerdos y reacciones. Se sobresaltaron al descubrir que habían compartido una misma vida, mucho tiempo atrás, en una época más violenta. 
-Mi hija y yo estamos hoy aquí 
-contó la madre al grupo, pues la hija seguía demasiado emocionada para hablar-, y estoy bastante segura de que hemos recordado un fragmento de una misma vida anterior durante la meditación. Lo que me ha contado es que ha experimentado una y otra vez, o eso le parecía, que un toro la embestía... o un hombre con cuernos de toro. Y ella veía los cuernos. La embestía una y otra vez. 
La mujer pasó a hablar entonces de su propia experiencia simultánea. 
-Cuando me lo ha contado he oído lo de la embestida del toro y me he desatado -relató-. Lo que yo he recordado de mi vida anterior es que era prácticamente un vikingo. Tenía pieles y cosas y uno de esos gorros tan pesados en la cabeza, con cuernos. Y entraba en una cueva o una cabaña y se me acercaba un niño y yo le mataba con una espada. Y he vi sto mucho miedo y todo estaba oscuro... y mi hija ha dicho que ella también estaba muy asustada... y que durante la meditación ha sentido dolor, justo donde estaba la herida de la espada. Está claro... De verdad... Cuesta hablar de esto. Más de lo que creía. 
Tanto la madre como la hija seguían experimentando una profunda reacción emocional ante los recuerdos compartidos de aquella otra vida. 
Yo comenté que si lo que habían recordado de forma espontánea y simultánea era una vida que habían compartido, aunque hubieran muerto entonces ahora estaban juntas otra vez, y con buena salud. No había por qué sentir culpa o rabia, sólo perdón y amor. Los recuerdos y las vidas que habían compartido demostraban que no existe la muerte, sólo la vida. Les dije: 
-Parte del proceso curativo es, además del recuerdo, además de la catarsis, la comprensión de la muerte. Y cuando se tiene, y es así de intensa, empiezas a darte cuenta de que no existe otra muerte más que el abandono del cuerpo. Es como atravesar un umbral, pero se vuelve para poder compensar las cosas, así que no hay que sentirse culpable... 
La madre me interrumpió. 
-No, no me siento culpable. Una de las cosas que siempre le he dicho a mi hija es que me gustaba su ferocidad, incluso de niña. Siempre me ha impresionado mucho. Hace un momento estábamos hablando de eso y me dicho: « ¡La última vez eso me costó la vida!» Pero ahora nuestra relación va muy bien, mejor incluso que antes y tengo la impresión de que todo esto es algo que tiene mucha fuerza.
LOS MENSAJES DE LOS SABIOS
BRIAN WEISS 



sábado, 23 de enero de 2016

"ENCONTRARSE A SI MISMO" ¡DESPIERTA! ( Charlas sobre la espiritualidad ) ANTHONY DE MELLO


ENCONTRARSE A SI MISMO
Los grandes maestros nos dicen que la pregunta más importante del mundo es: "¿Quién soy yo?" O más bien: "¿Qué es "yo"? ¿Qué es lo que llamo "yo"? ¿Quiere decirme que usted comprendía todas las demás cosas del mundo y no comprendía esto? ¿Quiere decirme que usted comprendía la astronomía y los agujeros negros y los quasares y que aprendió la ciencia de la computación y que no sabe quién es usted? 

Todavía está dormido. Es un científico dormido. ¿Quiere decirme que comprendió quién es Jesucristo y que no sabe quién es usted? ¿Cómo sabe que comprendió a Jesucristo? ¿Quién es la persona que comprende? Primero averigüe eso. Eso es la base de todo, ¿verdad? Por no haber comprendido esto están todas esas personas religiosas empeñadas en todas esas estúpidas guerras religiosas - Musulmanes contra Judíos. Protestantes contra católicos, y toda esa tontería. No saben quienes son, porque si lo supieran, no habría guerras, como la niña que le dice al niño: "¿Ustedes son presbiterianos?" y él le contesta: "No, ¡pertenecemos a otra abominación!
Pero lo que más me gustaría subrayar ahora es la autoobservación. Usted me está escuchando, pero ¿está usted oyendo algo más, además del sonido de mi voz? ¿Es consciente de sus reacciones cuando me escucha? Si no es así, le van a lavar el cerebro. O va a ser influenciado por fuerzas internas de las cuales no tiene ningún conocimiento. Y aunque sea consciente de cómo reacciona a mí, ¿también es consciente de dónde provienen esas reacciones? Tal vez ni siquiera me está escuchando; Tal vez es su padre el que me está escuchando. ¿Cree que eso es posible? Por supuesto que sí. En mis grupos de terapia, me encuentro una y otra vez con personas que no están presentes.

Está su padre, está su madre, pero ellas no están. Nunca estuvieron presentes. "Ahora vivo, no yo, sino mi padre que vive en mí" Bien, eso es absolutamente, literalmente verdad. Yo podría desarmarlo a usted pieza por pieza, y preguntarle: "Bueno, esta frase, ¿viene de su padre, de su madre, de su abuela, de su abuelo, de quien?"
¿Quién vive en usted? Es terrible cuando llega a saber eso. Usted cree que es libre, pero probablemente no hay un gesto, un pensamiento, una emoción, una actitud, una creencia que no venga de otra persona.
¿No es horrible? Y usted no lo sabe. Se trata de una vida mecánica que le fue impuesta.

Usted tiene opiniones sólidas sobre ciertas cosas, y cree que es usted el que las tiene: pero, ¿realmente es usted? Usted va a necesitar mucha consciencia para que pueda entender que tal vez eso que llama "yo" es sencillamente un conglomerado de sus experiencias pasadas, de sus condicionamientos y de su programación.
Eso duele. Realmente, cuando uno está empezando a despertar, siente mucho dolor . Es doloroso ver sus ilusiones destruidas. Todo lo que creía que había construido se derrumba, y eso es doloroso. De eso se trata el arrepentimiento; de eso se trata el despertar. Por eso, ¿Qué tal que dedique usted un minuto ahora mismo, ahí donde está sentado a ser consciente, mientras hablo, de lo que siente su cuerpo, de lo que pasa por su mente, y de cómo es su estado emocional? ¿Qué tal ser consciente del tablero, si tiene los ojos abiertos y del color de estas paredes y del material del que están construidas? ¿Qué tal ser consciente de mi rostro y de sus reacciones a este rostro mío? Porque usted reacciona, aunque no se dé cuenta. Y probablemente esa reacción no es de usted sino la tiene porque lo condicionaron para que la tuviera. ¿Y qué tal ser consciente de algunas cosas que acabo de decir? Aunque eso no sería consciencia, porque ahora sería solamente memoria.
Sea consciente de su presencia en esta sala. Dígase: "Estoy en esta sala". Es como si estuviera fuera de usted mismo, mirándose a usted mismo. Note un sentimiento ligeramente diferente del que tendría si estuviera mirando las cosas de la sala. Más tarde preguntaremos: "¿Quién es la persona que está mirando?" Yo me miro a mí mismo. "¿Qué es yo?" "¿Qué es "mí"? Por el momento es suficiente que yo me mire a mí mismo, pero si encuentra que usted está condenado a usted mismo o se aprueba a usted mismo, no interrumpa la condenación y no detenga el juicio o la aprobación, simplemente mírela. Me estoy condenando a mí mismo; me estoy aprobando a mí mismo
Simplemente mírelo y punto. ¡No trate de cambiarlo! No diga: "Ay, nos dijeron que no hiciéramos esto". Sencillamente observe lo que sucede. Como les dije antes, la observación de sí mismo significa mirar - observar lo que sucede en uno y alrededor de uno, como si le estuviera sucediendo a otra persona.
¡DESPIERTA!
( Charlas sobre la espiritualidad )

Anthony de Mello 

sábado, 16 de enero de 2016

"Recibes lo que deseas para los demás" El Poder de la Intención Wayne W. Dyer


Recibes lo que deseas para los demás
Cuando examinas los atributos de la intención universal al tiempo que te comprometes a ser esos atributos empiezas a comprender la importancia de lo que deseas para los demás. Si les deseas la paz, tú la recibirás. Si les deseas que sean queridos, tú serás el objeto del amor. Si sólo ves belleza y valía en los demás, recibirás otro tanto. Te desprenderás de lo que tienes en el corazón y atraerás aquello de lo que te desprendes. Es algo muy importante. El impacto que tienes sobre los demás, ya sean desconocidos, miembros de la familia, compañeros de trabajo o vecinos, es prueba de la fortaleza de tu conexión con la fuerza de la intención. Piensa en tus relaciones, si son sagradas o profanas.

Las relaciones sagradas facilitan la fuerza de la intención en un alto nivel de energía para todas las personas implicadas, mientras que las relaciones profanas lo mantienen en los niveles más bajos y más lentos. Conocerás tu potencial para la grandeza cuando empieces a ver la perfección en todas las relaciones. Cuando reconozcas lo sagrado en los demás, empezarás a tratarlos como expresiones divinas de la fuerza de la intención y no querrás nada de ellos. La ironía está en que se convierten en colaboradores de la creación al manifestar todos tus deseos. No quieras ni exijas nada de ellos, no tengas expectativas para ellos, y te devolverán esa bondad. Exígeles, empéñate en que te complazcan, considéralos inferiores, siervos, y recibirás lo mismo. Es tu deber tener clara conciencia de lo que realmente quieres para los demás y saber sí mantienes una relación sagrada o profana con todas las personas a las que tratas.
La relación sagrada. Una verdad que he llegado a reconocer durante mis años de desarrollo es que resulta imposible conocer la propia perfección si no se es capaz de ver y honrar esa misma perfección en los demás. La capacidad de verte como expresión temporal de la intención y de verte en toda la humanidad es una característica de la relación sagrada, es la capacidad para celebrar y honrar cuanto existe en todos los demás, el lugar en el que todos somos uno.
En una relación profana te consideras separado dé los demás, tienes la sensación de que fundamentalmente te resultan útiles para satisfacer los deseos del ego, y que las personas están ahí para ayudarte a conseguir lo que falta en tu vida. En cualquier clase de relación, esta actitud de separación y potencial manipulación crea una barrera entre la fuerza de la intención y tú. Los signos de las relaciones profanas son muy claros: las personas se ponen a la defensiva, tienen miedo, son hostiles y no desean tu compañía.
Al cambiar las pautas de pensamiento para elevar tus vibraciones energéticas y reducir las exigencias del ego, empezarás a desarrollar una relación reverente o sagrada con los demás. Entonces cada persona se percibe como una totalidad. Cuando puedes aceptar las diferencias en los demás y considerarlas interesantes o agradables, estás debilitando tu identidad con el ego. 
La relación sagrada es una forma de cor responder te con la Fuerza de la Creación universal y de sentirte alegre y en paz. Cualquier relación —o incluso un encuentro— desde la perspectiva sagrada supone reunirse con un aspecto querido de nuestra persona y descubrir una estimulante conexión con la fuerza de la intención.
Hace poco le pregunté a un dependiente muy atareado que estaba tras el mostrador del marisco de un supermercado si sabía dónde podía encontrar salmón ahumado. Me vi conectado con él a pesar de la irritación que manifestaba su conducta. Un hombre que estaba a mi lado oyó lo que preguntaba y vio el agobio reflejado en la cara del dependiente. Aquel desconocido me sonrió y se fue a otra sección del supermercado; volvió con un paquete de salmón ahumado y me lo dio. ¡Me trajo lo que yo estaba buscando! ¿Coincidencia? No lo creo. Cuando me siento conectado con los demás e irradio la energía de la relación sagrada, la gente reacciona bondadosamente y se toma molestias para ayudarme con mis propósitos.
Otro ejemplo de lo mismo. Un día me trasladaron de una compañía aérea a otra debido a un problema mecánico que acabó en la cancelación del vuelo. En la primera compañía, que está en mi ciudad natal, los empleados me conocen y se desviven por ayudarme. He practicado una relación sagrada con todos los que trabajan en el mostrador, en la facturación de equipajes, en el avión, etcétera.
Aquel día me mandaron al otro extremo del aeropuerto con siete cajas de libros y cintas que había que facturar como equipaje. Mientras Maya, mi ayudante, y yo nos arrastramos como pudimos hasta el mostrador de la otra compañía aérea con un carro cargado de equipaje y siete pesadas cajas, la representante anunció que su compañía no permitía que se facturasen más de dos bultos como equipaje y que tendría que dejar en tierra tres cajas. Podía facturar dos bultos por mí y otros dos por Maya. «Son las normas»
Es en estas situaciones cuando una relación sagrada con un desconocido tiene mayor potencial de ayudarte con tus intenciones que una relación profana. En lugar de responder a la representante con la intención de que ella era una empleada cuyo trabajo consistía en cubrir mis necesidades, decidí unirme a ella donde los dos somos uno. Le dije que no me molestaba aquella norma y me imaginé cómo se sentiría, teniendo que ocuparse de tantas personas que no estaban previstas para aquel vuelo. Me sentí conectado y expresé mis sentimientos de angustia ante el reto de qué hacer con aquellas tres cajas de más, que mi compañía aérea había accedido a transportar.
La invité a una conferencia que iba a dar el mes siguiente. Toda nuestra conversación e interacción se guío por mi propósito de que aquella relación siguiera siendo sagrada.
La energía de esta interacción cambió, pasando de débil a fuerte. Establecimos vínculos, reconocimos nuestro propio ser en el otro, y facturó todas mis cajas con una sonrisa. No he olvidado lo que me dijo al darme las tarjetas de embarque: «Cuando lo vi venir con el carro lleno de cajas, estaba decidida a que no las metiera en el avión, pero tras unos momentos con usted, si lo hubiera tenido que hacer, yo misma habría llevado las cajas al avión. Encantada de conocerlo. Gracias por lo que hace, y espero que en futuras ocasiones tenga en cuenta nuestra compañía».
Son dos sencillos ejemplos de lo que ocurre cuando pasas conscientemente de las relaciones profanas a experimentar tu conexión medíante la fuerza de la intención.
Te recomiendo que establezcas una relación sagrada con tu Fuente, la comunidad mundial, tus vecinos, conocidos, familiares, el reino animal, nuestro planeta y tú mismo. Al igual que en los ejemplos del hombre que me trajo el salmón ahumado que estaba buscando y la empleada de las líneas
aéreas que me ayudó a hacer realidad mi propósito, tú disfrutarás de la fuerza de la intención por mediación de las relaciones sagradas. En eso consisten las relaciones.

El Poder de la Intención
Wayne W. Dyer

sábado, 9 de enero de 2016

"Como practicar el Ho’oponopono Auto-Identidad" Ho’oponopono – E-Book




Como practicar el Ho’oponopono Auto-Identidad
Aquí entenderá por que el intelecto no dispone de los recursos para resolver problemas, él solo puede manejarlos. Y manejar no resuelve problemas. Al hacer el Ho’oponopono usted pide a Dios, a la Divinidad, que limpie, y purifique el origen de estos problemas, que son los recuerdos, las memorias. Usted así neutraliza la energía que usted asocia a determinada persona, lugar o cosa.

En el proceso esta energía es liberada y transmutada en pura luz por la Divinidad. Y dentro de usted el espacio vaciado es llenado por la luz de la Divinidad. Por lo que, en el Ho’oponopono no hay culpa, no es necesario revivir ningún sufrimiento, no importa saber el porqué del problema, de quién es la culpa, ni su origen. En el momento que usted nota dentro de sí algo incómodo en relación a una persona, lugar, acontecimiento o cosa, inicie el proceso de limpieza, pida a Dios:
Divinidad limpia en mí lo que está contribuyendo para este problema.”
Entonces use las frases de esta secuencia:
Lo siento mucho. Perdóname. Te amo. Estoy agradecido”, varias veces, usted puede destacar solo alguna de ellas que le llegue mas en aquél momento y repetirla. Deje a su intuición guiarle. Cuando usted dice “Lo siento mucho” usted reconoce que algo (no importa saber el qué) penetró en su sistema cuerpo/mente. Usted quiere el perdón interior por lo que le trajo aquello. Al decir “Perdóname” usted no está pidiendo a Dios que le perdone, usted está pidiendo a Dios que le ayude a perdonarse. “Te amo” transmuta la energía bloqueada (que es el problema) en energía fluyendo, le vuelve a unir al Divino. “Gracias” o “Estoy agradecido” es su expresión de gratitud, su fe en que todo será resuelto para el bien mayor de todos los involucrados. A partir de este momento lo que suceda después es determinado por la Divinidad, usted puede ser inspirado a hacer alguna acción, cualquiera que sea, o no. Si continuase dudando, persista en el proceso de limpieza y después, cuando estés completamente limpio, obtendrás la respuesta.

Recuerde siempre que lo que usted ve de errado en el prójimo también existe en usted, todos somos Uno, por tanto toda cura es auto-cura. En la medida en que usted mejora el mundo también mejora. Asuma esta responsabilidad. Nadie más necesita hacer este proceso, solo usted.
No existe ninguna regla en relación al orden de las frases. Use la secuencia con la cual se sienta mejor, la que esté mas en sintonía con su momento. Puede usar una o dos, generalmente solo “Te amo” ya resuelve. El aspecto principal es que estamos aprendiendo a relacionarnos con nuestra Mente Subconsciente, conocida en la tradición hawaiana como el Unihipilli. Él es responsable de las memorias, él las recibe y almacena, repitiéndolas conforme su programación. Es a él al que debemos aprender a amar, pidiendo perdón por la falta de consideración y comunicación.
Existen detalles sobre sus características que no es necesario que sean abordadas aquí, pero son explicadas e ilustradas mas adelante en un texto del Dr. Len. Lo importante es saber que nos integramos con nuestra Mente Subconsciente al pedir a la Divinidad que limpie las memorias que se repiten, que generan los conflictos, los problemas, los bloqueos de energía, que resultan en dolencias, psíquicas y físicas.
Piense las frases en todos los momentos de su día a día, esto lo mantendrá con una actitud vibrante de bienestar y comprensión, en relación a cualquier cosa que se manifieste para usted. Antes de salir de casa, pida a Dios que: “Limpie lo que hay en usted o que pueda ser la causa de algún conflicto o problema en el camino del trabajo”, (por ejemplo).
Durante su día, al sentir cualquier malestar, o sentimiento ruin, que le traiga algún recuerdo, o no, únase a ese sentimiento “ruin” y pida a Dios que limpie las memorias que lo están generando. Una frase muy útil es pensada así:

“¡Mis memorias os Amo!
¡Estoy agradecido por la oportunidad de liberaros a vosotras y a mí!”.
Siga con las frases (o frase) por el tiempo que quiera. El cambio es notable.
En situaciones difíciles, donde usted puede sentirse desamparado (o desamparada), cuando sus emociones están en desequilibrio y los pensamientos fluyen desordenadamente generando más aflicción, haga la oración de Morrnah. Oración que abarca a todo y todos, en un verdadero bálsamo espiritual:
Divino Creador, padre, madre, hijo todos en uno...
Si yo, mi familia, mis parientes y antepasados ofendieron, a tu familia, parientes y antepasados en pensamientos, palabras, hechos y acciones desde el inicio de nuestra creación hasta el presente, nosotros pedimos tu perdón...
Deja que esto se limpie, purifique, libere, corta todas las memorias, bloqueos, energías y vibraciones negativas y transmuta estas energías indeseables en pura luz...
Y así se ha hecho”.

Ho’oponopono – E-Book

www.hooponopono.com.br

sábado, 2 de enero de 2016

"AMOR: RETORNO AL HOGAR " EMILIO CARRILLO FELIZ AÑO 2016




AMOR: RETORNO AL HOGAR 
Toda la Creación está regida por el “Ordo Amoris” (el Orden del Amor). Expresado metafóricamente, somos ríos cuyas aguas emanaron del Mar (tomando, al principio, forma etérea para condensarse después y caer sobre la tierra) y están destinados a ser Mar. El Amor es la fuerza que impulsa nuestra corriente en el Retorno al Hogar, hacia el Mar que fuimos y nunca hemos dejado de Ser. Y el Amor es lo que hará posible la absoluta fusión del río en el Mar: Amada en Amado transformada. 

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. El amor… 


II 
El amor no es envidioso, el amor no hace alarde, el amor no se envanece, el amor no procede con bajeza, el amor no busca su propio interés, el amor no se irrita, el amor no se alegra de la injusticia. El amor no tiene en cuenta el mal, ni se enfrenta a él. Porque... 

III 
El amor abraza la oscuridad hasta transformarla con su luz en resplandor resplandeciente. Porque el amor es paciente, porque el amor es servicial, porque el amor se regocija con la verdad, porque el amor todo lo disculpa, porque el amor todo lo cree, porque el amor todo lo crea, porque el amor todo lo espera, porque el amor todo lo soporta, porque el amor confía en la Providencia, porque el amor todo lo puede. 

IV 
El amor siempre será, el amor siempre Es. El amor nunca dejará de ser porque es precisamente el amor lo único que fusiona el río en el mar, la Amada en el Amado, el Hijo en el Padre, el Ser en el No-Ser. 

Amor: 
Retorno al Hogar 
Tomado del libro de Emilio Carrillo 
Amor: 
Vida y Consciencia




FELIZ AÑO 2016

Mis mejores deseos de paz, Amor, bienestar, salud, armonía y que se cumplan todos nuestros sueños en este año 2016. 

Doy las gracias por todo lo recibido en este año que se ha marchado, por las personas que he conocido, por lo que me han aportado.
Doy las gracias por aquellos seres que con sus enseñanzas abrieron mi corazón y mi mente a una realidad que ni siquiera imaginaba.
Gracias por mi pequeño gran grupo de Reiki con los que he compartido tantas cosas, de tanto amor y gratitud recibidos, son la sorpresa constante y siempre fresca en mi vida, gracias, gracias, gracias, os amo.
Doy las gracias por el regalo de la vida.
Doy las gracias a Dios por esta maravillosa oportunidad de vivir soñando la vida para luego despertarme y comprender al fin que todo tiene un sentido muy hermoso, incomprensible cuando estamos totalmente dormidos pero que al ir despertando a una realidad más mágica puedes al fin poder empezar a disfrutar.
Gracias Padre por esta maravillosa oportunidad de poder expresarte en mis vivencias, ha sido y sigue siendo mi mayor gozo, GRACIAS.
Ayúdame a desaparecer para que puedas expresarte Tú, o mejor aún hazme muy consciente de ese hecho para poder disfrutarlo con Totalidad. 
Y haz también posible que tu Luz se expanda en nuestros corazones para que podamos reconocerte en cada ser, en cada cosa, en el universo entero, en cada acción de cada persona para que podamos disfrutar del regalo sagrado de la vida, derrama tu Luz sobre nosotros para que podamos reconocernos en Ti y saber por fin que Tú y nosotros todos somos uno solo.
Que sepamos ver el juego mágico de la vida para que no nos atrape en sus paradigmas por siempre, que podamos alcanzar a ver por fuera de ellos y así poder disfrutarlo al ver el sentido de que las cosas sean como son, siempre para nuestro bien y para un bien aún mayor. 
Infinitas Bendiciones, que nos alcance a todos lo mejor y que sepamos disfrutarlo.


Feliz 2016.