sábado, 24 de septiembre de 2016

"LA ILUSIÓN DEL SER" UNA NUEVA TIERRA - ECKHART TOLLE


LA ILUSIÓN DEL SER
La palabra "yo" encierra a la vez el mayor error y la verdad más profunda, dependiendo de la forma como se utilice. En su uso convencional, no solamente es una de las palabras utilizadas más frecuentemente en el lenguaje (junto con otras afines como: "mío" y "mi"), sino también una de las más engañosas. Según la utilizamos en la cotidianidad, la palabra "yo" encierra el error primordial, una percepción equivocada de lo que somos, un falso sentido de identidad. Ese es el ego. Ese sentido ilusorio del ser es lo que Albert Einstein, con su percepción profunda no solamente de la realidad del espacio y el tiempo sino de la naturaleza humana, denominó "ilusión óptica de la conciencia". Esa ilusión del ser se convierte entonces en la base de todas las demás interpretaciones o, mejor aún, nociones erradas de la realidad, de todos los procesos de pensamiento, las interacciones y las relaciones. La realidad se convierte en un reflejo de la ilusión original.
La buena noticia es que cuando logramos reconocer la ilusión por lo que es, ésta se desvanece. La ilusión llega a su fin cuando la reconocemos. Cuando vemos lo que no somos, la realidad de lo que somos emerge espontáneamente. Esto es lo que sucederá a medida que usted lee lenta y cuidadosamente este capítulo y el siguiente, los cuales tratan sobre la mecánica del falso yo al cual llamamos ego. Así, ¿cuál es la naturaleza de este falso ser?
Cuando hablamos de "yo" generalmente no nos referimos a lo que somos. Por un acto monstruoso de reduccionismo, la profundidad infinita de lo que somos se confunde con el sonido emitido por las cuerdas vocales o con el pensamiento del yo que tengamos en nuestra mente y lo que sea con lo cual éste se identifique. ¿Entonces a qué se refieren normalmente el yo, el mi y lo mío?
Cuando un bebé aprende que una secuencia de sonidos emitidos por las cuerdas vocales de sus padres corresponde a su nombre, el niño comienza a asociar la palabra, la cual se convierte en pensamiento en su mente, con lo que él es. En esa etapa, algunos niños se refieren a sí mismos en tercera persona. " Felipe tiene hambre". Poco después aprenden la palabra mágica "yo" y la asocian directamente con su nombre, el cual ya corresponde en su mente a lo que son. Entonces se producen otros pensamientos que se fusionan con ese pensamiento original del "yo". El paso siguiente son las ideas de lo que es mío para designar aquellas cosas que son parte del yo de alguna manera. Así sucede la identificación con los objetos, lo cual implica atribuir a las cosas (y en últimas a los pensamientos que representan esas cosas) un sentido de ser, derivando así una identidad a partir de ellas. Cuando se daña o me quitan " mi" juguete, me embarga un sufrimiento intenso, no porque el juguete tenga algún valor intrínseco (el niño no tarda en perder interés en él y después será reemplazado por otros juguetes y objetos) sino por la idea de lo " mío" . El juguete se convirtió en parte del sentido del ser, del yo del niño. Sucede lo mismo a medida que crece el niño, el pensamiento original del "yo" atrae a otros pensamientos: viene la identificación con el género, las pertenencias, la percepción del cuerpo, la nacionalidad, la raza, la religión, la profesión. El Yo también se identifica con otras cosas como las funciones (madre, padre, esposo, esposa, etcétera), el conocimiento adquirido, las opiniones, los gustos y disgustos, y también con las cosas que me pasaron a "mí" en el pasado, el recuerdo de las cuales son pensamientos que contribuyen a definir aún más mi sentido del ser como "yo y mi historia". Estas son apenas algunas de las cosas de las cuales derivamos nuestra identidad. En últimas no son más que pensamientos sostenidos precariamente por el hecho de que todos comparten la misma noción del ser. Esta interpretación mental es a la que normalmente nos referimos cuando decimos "yo". Para ser más exactos, la mayoría de las veces no somos nosotros quienes hablamos cuando decimos y pensamos el "Yo", sino algún aspecto de la interpretación mental, del ser egotista. Una vez acaecido el despertar continuamos hablando de "yo", pero con una noción emanada de un plano mucho más profundo de nuestro ser interior.
La mayoría de las personas continúa identificándose con el torrente incesante de la mente, el pensamiento compulsivo, principalmente repetitivo y banal. No hay un yo aparte de los procesos de pensamiento y de las emociones que los acompañan. Eso es lo que significa vivir en la inconciencia espiritual. Cuando se les dice que tienen una voz en la cabeza que no calla nunca, preguntan, "¿cuál voz?" o la niegan airadamente, obviamente con esa voz, desde quien piensa, desde la mente no observada. A esa voz casi podría considerársela como la entidad que ha tomado posesión de las personas.
Algunas personas nunca olvidan la primera vez que dejaron de identificarse con sus pensamientos y experimentaron brevemente el cambio, cuando dejaron de ser el contenido de su mente para ser la conciencia de fondo. Para otras personas sucede de una manera tan sutil que casi no la notan, o apenas perciben una corriente de alegría o paz interior, sin comprender la razón. 
UNA NUEVA TIERRA
ECKHART TOLLE

sábado, 17 de septiembre de 2016

¿FORMA ESTO PARTE DE MI? LOS 120 MEJORES CUENTOS DE LAS TRADICIONES ESPIRITUALES DE ORIENTE Recopilación de Ramiro Calle y Sebastián Vázquez





¿FORMA ESTO PARTE DE MI?

Cuentan que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana. Cuando llegó a su presencia, habló de este modo: 
-Señor, quiero solicitar tu ayuda, ya que tengo fuertes arranques de ira que están haciendo mi vida muy desgraciada. Yo sé que soy así, pero también sé que puedo cambiar si usted me aconseja. 
Lo que me cuentas es muy interesante -dijo el anciano-. De todas maneras, para poder tratar bien tu problema es necesario que me muestres tu ira y así pueda saber de qué naturaleza es. 
-Pero ahora no tengo ira -argumentó el hombre. 
-Bien -contestó en anciano-, lo que tendrás que hacer en este caso es que la próxima vez que la ira te invada, has de venir lo más deprisa posible a enseñármela. 
El hombre iracundo se mostró de acuerdo y regresó a su casa. Pero pocos días después se encontró de nuevo con otro ataque de cólera y marchó rápidamente a ver al anciano. Sin embargo, ocurría que el viejo habitaba en lo más alto de una colina muy alejada, así que cuando por fin alcanzó la cima y se presentó al sabio... 
-Señor, estoy aquí de nuevo como me dijiste. 
-Estupendo, muéstrame tu ira. 
Pero al pobre hombre se le había pasado la ira durante la subida. 
-Es posible que no hayas venido lo suficientemente rápido -dijo el anciano-. La próxima vez corre mucho más deprisa y así llegarás todavía con ira. 
Pasados unos días, al hombre le asaltó otro fuerte ataque de cólera y recordando la recomendación del sabio, comenzó a correr cuesta arriba todo lo rápido que pudo. Cuando media hora después llegó completamente agotado a casa del viejo, éste le reprendió severamente: 
-Esto no puede continuar así, otra vez llegas sin ira. Creo que debes esforzarte aún más y tratar de subir las cuestas mucho más deprisa. De otro modo no voy a poder ayudarte. El hombre marchó entristecido, jurándose a sí mismo que la próxima ocasión correría con todas sus fuerzas para llegar a tiempo de mostrar su ira. 
Pero no ocurrió así. Una y otra vez subía la cuesta, ya cada ocasión llegaba más y más fatigado y desde luego sin un asomo de ira. 
Un día que llegó especialmente extenuado, el maestro, por fin, le dijo: 
-Creo que me has engañado. Si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela. Has subido a mi casa veinte veces y nunca has sido capaz de mostrarla. Esa ira no te pertenece. No es tuya. Te atrapa en cualquier lugar y con cualquier motivo y luego te abandona. Por tanto, la solución es fácil: la próxima vez que quiera llegar a ti, no la recojas. 
LOS 120 MEJORES CUENTOS
DE LAS TRADICIONES ESPIRITUALES
DE ORIENTE
Recopilación de Ramiro Calle y Sebastián Vázquez

viernes, 9 de septiembre de 2016

Agradecida a la Vida



No hay nada más hermoso que la atención plena, ahí se descubre la verdadera belleza de la vida.
Cuando ponemos atención a las bendiciones que nos trae a cada momento disfrutamos plenamente de la maravilla de estar vivos a la vida a la verdadera vida.
Lo habitual es que se nos pase desapercibido pero la vida que nos ama tanto  nos lo recuerda de una manera u otra a cada momento, siempre lo hace con Amor incluso cuando nos pone en situaciones un tanto difíciles, el Amor siempre está presente.
He podido experimentarlo en estos días, la vida nos lleva a observar con atención aquello que debemos contemplar que nuestro corazón reclama que entendamos y observemos desde nuestra mente, esa mente siempre tan analítica y critica cuando no lo puede ver o es incapaz de ver desde el ser. 
Si nos decidimos a verlo u contemplarlo desde un ángulo u otro, la cosa cambia extraordinariamente y podemos contemplar las experiencias que nos trae hacía el asombro u hacía el sufrimiento.
Siempre estamos decidiendo que es lo que deseamos experimentar si una cosa u otra. 
Cuando estamos perdidos en nuestras creaciones siempre la vida nos sale al rescate trayéndonos aquello que es bueno y que nos llevará hacía nuestra propia luz interna.
Por eso no deberíamos ignorar aquello que la vida pone ante nosotros porque es lo único que puede hacer nuestro camino más corto, fácil y llevadero.
Soy una enamorada de la "Vida", y "vida" desde esos caminos tortuosos que nosotros mismos escogemos creyendo que somos más sabios que la propia vida, soy agradecida porque eso es lo único que en algún momento cuando ya estamos listo, cuando ya hemos sufrido bastante, cuando hemos hecho el mismo camino un millón de veces caemos en la cuenta y estamos preparados para ver otra cosa distinta, bien distinta y que calma toda la lucha que hemos llevado con nosotros mismos y con nuestras creaciones.
Mi agradecimiento a la Vida, a la verdadera Vida y también a lo que nosotros creemos que es la vida.
Todo nos sirve, todo nos vale para encontrarnos con nosotros mismos, y eso es algo que siempre está ahí, la Vida no nos abandona ya escojamos experimentar y exprimir nuestras realidades, nuestras creaciones.
Espera, siempre espera a que se cuele en nosotros un rayo de luz para que podamos caer en la cuenta de la diferencia entre una y otra, las dos muy valiosas sino no estaríamos experimentándolas, pero deseando que podamos caer en la cuenta de su existencia.
Activa toda tu atención en permanecer alerta a lo que la vida pone ante ti en cada momento porque siempre es lo correcto y lo perfecto para vivir una vida sencilla y hermosa.
También experimenta si es tu deseo vivir creyendo que sabes cual es el camino mejor para ti (que sin duda lo es por lo que aporta a tu crecimiento interno, a tu luz interior).
No hay perdida, será un poco más largo pero al final siempre te encontrarás contigo mismo y con lo que has creado y reconocerás que son tuyas y como el alfarero moldearás de nuevo algo mejor y que te haga más feliz.
Disfruta la Vida, escoge con los ojos del corazón y "Vive".
Con Amor:    María