sábado, 7 de noviembre de 2015

" LA ACCIÓN DESPIERTA". UN MUNDO NUEVO, AHORA. ECKHART TOLLE




LA ACCIÓN DESPIERTA

Las únicas acciones que no provocan reacciones contrarias son las que van dirigidas al bien de todos. Son incluyentes, no excluyentes. Unen, no separan. No son para mi país, sino para toda la humanidad; no son para mi religión, sino para la emergencia de la conciencia en todos los seres humanos; no son para mi especie, sino para todos los seres y toda la naturaleza.
La acción despierta es la armonización de tu propósito exterior – lo que haces – con tu propósito interior: despertar y mantenerte despierto.
Las modalidades de acción despierta son la aceptación, el disfrute y el entusiasmo. Cada una representa cierta frecuencia de vibración de la conciencia. Es preciso que estés vigilante para asegurarte de que una de ellas está actuando siempre que te dedicas a hacer algo, desde la tarea más simple hasta la más compleja.
Por ejemplo, seguramente no serás capaz de disfrutar cambiando un neumático pinchado, pero puedes hacerlo con aceptación. Realizar una acción en estado de aceptación significa que estás en paz mientras lo haces.
Si no puedes aceptar lo que haces, lo mejor es dejar de hacerlo.
El maestro zen Hakuin vivía en una ciudad de Japón. Era muy respetado y mucha gente acudía a él en busca de enseñanzas espirituales. Sucedió que la hija adolescente de su vecino de al lado quedó embarazada. Interrogada por sus indignados padres acerca de la identidad del padre, acabó diciéndoles que era Hakuin, el maestro zen. Furiosos, los padres corrieron a ver a Hakuin y le dijeron con grandes gritos y acusaciones que su hija había confesado que él era el padre. Lo único que respondió Hakuin fue “¿Ah, sí?”.
La noticia del escándalo se difundió por toda la ciudad y fuera de ella. El maestro perdió su reputación. Esto no le preocupó. Ya nadie iba a verlo. Permaneció impasible. Cuando nació el niño, los padres se lo llevaron a Hakuin. “Tú eres el padre, así que cuida de él”. El maestro cuidó al bebé con cariño. Un año después, la madre, presa de remordimientos, confesó a sus padres que el verdadero padre del niño era el joven que trabajaba en la carnicería. Angustiados, corrieron a ver a Hakuin para disculparse y pedirle perdón. “Lo lamentamos mucho. Venimos a llevarnos al niño. Nuestra hija ha confesado que tú no eres el padre” “¿Ah, sí?”, se limitó a decir Hakuin mientras les entregaba el niño.
He aquí una práctica que aportará poder y expansión creativa a tu vida. Haz una lista de actividades cotidianas rutinarias que realizas con cierta frecuencia. Incluye actividades que puedes considerar no interesantes, aburridas, tediosas, irritantes o estresantes.
La lista puede incluir desplazarse al trabajo, comprar comestibles, hacer la colada. Después, cuando estés dedicado a estas actividades, deja que sirvan de vehículo al estado de alerta. Pronto te darás cuenta de que lo que haces en ese estado de alerta, se convierte en algo de lo que se puede disfrutar.
Algunas de esas personas que enriquecen la vida de otras muchas mediante la acción creativa hacen simplemente lo que más disfrutan haciendo. Puede que sean músicos, artistas, escritores, científicos, profesores o constructores, o puede que hagan manifestarse nuevas estructuras sociales o comerciales (empresa concienciada). A veces, durante años, su influencia es pequeña; y después puede ocurrir que, de pronto o gradualmente, una oleada de poder creativo fluya en lo que hacen, y su actividad se expanda más allá de todo lo que han podido imaginar y llegue a innumerables personas.
Pero no dejes que se te suba a la cabeza, porque ahí arriba puede estar escondido un residuo del ego. Lo extraordinario es lo que llega a este mundo a través de ti. Pero esa esencia la compartes con todos los seres.
Entusiasmo significa que disfrutas a fondo de lo que haces, más el elemento añadido de un objetivo o visión para el que trabajas. Te sentirás como una flecha que va volando hacia la diana…y disfruta con el vuelo.
Asegúrate de que tu objetivo no sea una imagen inflada de ti mismo y de que no esté centrado en tener esto o aquello. Son objetos estáticos y, por lo tanto, no te darán poder.
A quien lo vea desde fuera, podrá parecerle que estás estresado, pero la intensidad del entusiasmo no tiene nada que ver con el estrés. Cuando hay estrés, suele ser una señal de que el ego ha regresado. El estrés siempre disminuye la calidad y la eficacia de lo que hacemos. También hay una fuerte conexión entre el estrés y las emociones negativas, como la ansiedad y la ira. Es tóxico para el cuerpo y ahora está reconocido como una de las principales causas de las llamadas enfermedades degenerativas.
A diferencia de los deseos del ego, que crean oposición, en entusiasmo nunca encuentra oposición. No genera ganadores y perdedores. Está basado en la inclusión de otros. No necesita sacar energía de una fuente secundaria.
Tiene abundancia propia. Cuando el entusiasmo encuentra obstáculos en forma de situaciones adversas o personas no cooperativas, nunca los ataca, sino que los rodea.
Por medio del entusiasmo entras en plena armonía con el principio creativo expansivo del universo, pero sin identificarte con sus creaciones, es decir, sin ego.
Siéntete a ti mismo como una abertura por la que fluye la energía de la Fuente de toda la vida, para beneficio de todos.
Todo esto implica que tu objetivo o visión es ya una realidad dentro de ti. El entusiasmo es el poder que transfiere el programa mental a la dimensión física.
Es el uso creativo de la mente, y por eso no interviene el deseo. No puedes manifestar lo que deseas; sólo puedes manifestar lo que ya tienes.
UN MUNDO NUEVO, AHORA.
ECKHART TOLLE

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