sábado, 27 de septiembre de 2014

Los dos mundos. Karsten Ramser



Los dos mundos
El ser humano vive en dos mundos: el mundo de los pensamientos, las ideas, conceptos, símbolos, problemas, sufrimientos, felicidad superficial... en definitiva, un mundo irreal puesto que es imaginado; y por otro lado, el mundo real, el de los hechos, la experiencia, la vida, la conciencia.
El problema consiste en que no sabemos diferenciar entre ambos, pensamos que nuestro pequeño mundo mental es el mundo real, olvidamos por completo los hechos y de este modo nace el sufrimiento y los problemas.

Utilizamos el mundo real para justificar nuestra forma de pensar. Hemos creado un mundo imaginario que no tiene sentido sin nuestras etiquetas mentales. En este nivel de la conciencia o más bien inconsciencia, la vida por si misma no nos es suficiente, aún más la hemos convertido y reducido a un problema que nos empeñamos en resolver.
La gran mayoría de nosotros vivimos en los pensamientos (identificados con ellos) y no en la realidad. Casi constantemente estamos proyectando algo diferente, algo mejor que esta vida que vivimos ahora o peor teniendo miedo sobre que puede pasar. Naturalmente este juego-mental también funciona con el pasado.
Estamos tan convencidos de que nuestros pensamientos son la realidad que hacemos guerras externas e internas para resolver “el problema de la vida”.

A lo largo de la historia de la humanidad hemos desarrollado la profunda creencia de que el sufrimiento es parte de la naturaleza humana y con esta forma de pensar es mas que obvio que el asunto no tiene arreglo. En el mejor de los casos, podemos encontrar alivio, pero la mayoría de las veces ni eso, porque nuestra forma de afrontar el sufrimiento y los problemas es luchar, resistencia y rechazo, es decir actuamos y pensamos con la certeza de que vía el sufrimiento podremos eliminarlo. Este es el motivo por el que se hacen guerras para conseguir la paz,luchamos con las personas que amamos y nos castigamos a nosotros mismos. Cualquier buen terapeuta sabe que el mero reconocimiento del sufrimiento tal como es, transforma gran parte de dicho sufrimiento en aprendizaje y comprensión de los hechos.
Estamos tan convencidos de que el sufrimiento es necesario, que juzgamos y declaramos insensibles, frías e inhumanas a las personas que no sufren (no se identifican) ante determinadas circunstancias. La locura es, que somos incapaces de ver e imaginar un mundo sin sufrimiento, lo vemos tan imposible, que nos cuesta plantearnos la pregunta... ¿Como sería un mundo sin sufrimiento? ¿Quién sería yo sin el sufrimiento?
Lo que tenemos que hacer, es investigar nuestra forma de pensar, porque solo a través de la investigación se nos revelará la inutilidad del sufrimiento, y que la única función que tiene, es la de indicarnos lo apegados que estamos a nuestros pensamientos. El sufrimiento nos abre la puerta a la comprensión de que, mientras estemos apegados a nuestros pensamientos (y sus respectivos sentimientos) nuestra vida se convertirá en un continuo drama y viviremos llenos de preocupaciones.
La cuestión es, si tenemos el valor de encontrar nuestras propias respuestas o queremos seguir con viejas e inútiles pautas aprendidas a lo largo de nuestra vida que solo reflejan la inconsciencia del ser humano.

Hemos de hacernos la pregunta, de en cual de los dos mundos queremos vivir, en un mundo imaginario lleno de sufrimiento y problemas o en el mundo real donde comprendemos el milagro de la vida.
Hemos sufrido lo suficiente o queremos seguir encontrando razones y excusas que justifiquen nuestro sufrimiento y una vida desgraciada.
Decidas lo que decidas todo es perfecto, pero si quieres investigar y comprobar lo que dicen y han experimentado los sabios de todos los tiempos, debes investigar tus pensamientos.
En el proceso de la investigación, la mente se vuelve joven y volvemos a la sencillez. 








Aprendemos que, lo que cuenta no son nuestras historias positivas o negativas, sino que lo realmente importante es la vida y el milagro que sucede cuando con la ausencia del sufrimiento, la alegría del Ser nace por si misma.
Lo único que tenemos que hacer es estar ahí y nada más.
Se consciente
Karsten Ramser





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