sábado, 10 de octubre de 2015

"HABLAMOS DE TI Y DE MI: ESTAMOS EN ACTO DE SERVICIO POR AMOR". EMILIO CARRILLO. BUSCADORES..



Hablamos de ti y de mí: estamos en acto de servicio por Amor
Llegados a este punto, conviene traer aquí unas espléndidas reflexiones de Félix Gracia —Hijos de la luz: un pacto de amor— que vienen como anillo al dedo a propósito de lo hasta aquí sintetizado y su aplicación al ser humano y nuestra condición de «buscadores». Porque los hechos narrados han sucedido siempre y están sucediendo ahora. No hablamos, pues, de éste o de aquél, sino de ti y de mí, de nosotros. De nuestro Espíritu, inmanente y subyacente en la tierra siendo su hogar el cielo. El grito desgarrado que pide salir de las tinieblas no es un eco traído por el tiempo, sino el de tu garganta y la mía. No evocamos la historia ni hablamos de teorías, sino de la lectura viva de nuestra alma. Somos lo que se ha reflejado en las páginas anteriores: ¡Hijos de la Luz!, 
Espíritus puros unidos al Padre; hechos de su misma Esencia, eternos. Somos uno con Dios y, por lo tanto, Dios. Sin tiempo ni límite. ¿Cómo podría perderse una criatura de tan elevado rango?.
No, no nos hemos perdido; ni estamos exiliados. Caminamos por el mundo para que el mundo —la materia, la carne— resucite. Nadie nos ha obligado, pues esa era nuestra voluntad y nuestro destino. Nos hicimos uno con la Ley para que la Ley se cumpliera. Y lo hicimos, no desde la ruptura, sino desde la unión con Dios. Por eso, aquella voluntad no fue la nuestra, sino la de Él, la Voluntad, la única. Este es nuestro pacto de amor. Ni nos hemos extraviado ni andamos solos, aunque milenios de ignorancia nos hayan hecho creer lo contrario. Si el Hijo que emprendió ese camino era uno con Dios, también Él ha descendido «ad ínferos».

Que callen todas las voces y cesen las músicas todas. Que todo pare un instante y que se detenga el mundo. Silencio, para que puedas oír dentro de ti. Para que escuches en ti las palabras anteriores. Para que sientas que, más allá de dogmas y creencias, ésta es la verdad que sale del corazón: ¡Dios y el ser humano jamás han dejado de ser Uno!. 
No estamos, pues, condenados, sino en acto de servicio para expandir nuestra consciencia desde la tridimensionalidad, provocando, así, pequeños «big-bangs» que extienden los efectos del principal e impulsan la expansión de la Consciencia de la Unidad.
Emilio Carrillo

Buscadores.




Gracias Emilio, recibe esta rosa como símbolo de mi gratitud.
Namaste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario